Los resultados de las excavaciones en Tira del Lienzo sugieren que fue un poblado “satélite” de carácter administrativo y productivo, en el marco de una organización política y económica mayor. Los artefactos hallados nos hablan de actividades productivas diversas.
Por un lado, este asentamiento desempeñó un importante papel como granero. En la parte baja del cabezo, en su ladera occidental y en los límites de la rambla Sisquilla, se construyó un complejo semisubterráneo con varias habitaciones asociadas a un horno de unos dos metros de diámetro, donde se tostaba cereal antes de almacenarlo.
Y, por otro, se producía harina, a la vista de la gran cantidad de molinos descubiertos en diferentes habitaciones. Destacan los tres grandes ejemplares hallados en el gran ámbito central, fabricados en lamproíta, una roca volcánica de excelente calidad.
Pese a la importancia del procesado de alimentos, llama la atención la escasez de grandes recipientes cerámicos, pues solo unos pocos superaban los 10 litros de capacidad. Sin embargo, cabe la posibilidad de que se empleasen otros tipos de contenedores que no se han conservado, como los de esparto o tejido, que facilitarían además el transporte.
El fuego ha permitido la conservación de legumbres carbonizadas, que también fueron almacenadas en el lugar.






