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A vista de Drone

La Almoloya parece navegar en ese encrespado mar de pinos reforestados que comenzaron a expandirse de la mano de Ricardo Codorníu, a finales del siglo XIX. En tiempos argáricos había pinos, y los usaban para la construcción y como combustible, pero sus paisajes eran muy distintos de los actuales En aquella época habría que añadir enebros, encinas y otras especies arbóreas, como acebuches, junto a un sotobosque de romeros, malvas, tomillo y bojas.

La Almoloya desde el cielo parece un barco navegando con rumbo norte. Es el único testigo de las calizas bioclásticas que en el Mioceno dominaron este territorio y que luego se hundieron. De este modo, la privilegiaron con hermosas y amplias vistas de una buena parte de la actual Región de Murcia. Al fondo se ven los municipios de Pliego y Mula.

La Almoloya desde el cielo parece un barco navegando con rumbo norte. Es el único testigo de las calizas bioclásticas que en el Mioceno dominaron este territorio y que luego se hundieron. De este modo, la privilegiaron con hermosas y amplias vistas de una buena parte de la actual Región de Murcia. Al fondo se ven los municipios de Pliego y Mula.

A lo lejos, hacia el Noroeste, las cuencas de los ríos Mula y Pliego.

A lo lejos, hacia el Noroeste, las cuencas de los ríos Mula y Pliego.

Hacemos un giro de 180º hacia el Sur para ver la imponente Sierra Espuña que se alza a sus espaldas. La Almoloya es un cerro de 85 m de largo y 35 de anchura máxima que, desde esta perspectiva, parece un elemento extraño y pequeño.

Hacemos un giro de 180º hacia el Sur para ver la imponente Sierra Espuña que se alza a sus espaldas. La Almoloya es un cerro de 85 m de largo y 35 de anchura máxima que, desde esta perspectiva, parece un elemento extraño y pequeño.

Desde el Sur, los cerros de formaciones geológicas antiguas dejan ver una segunda línea de montañas que surcan valles escalonadamente. A la derecha, el pantano de Pliego y, a la izquierda, el paraje del Sangrador de las Anguilas.

Desde el Sur, los cerros de formaciones geológicas antiguas dejan ver una segunda línea de montañas que surcan valles escalonadamente. A la derecha, el pantano de Pliego y, a la izquierda, el paraje del Sangrador de las Anguilas.

Estribaciones montañosas recortando el horizonte.

Estribaciones montañosas recortando el horizonte.

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