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La empresa familiar Bellón Alfareros remonta sus orígenes a finales del siglo XVIII, en la ciudad de Totana. A consecuencia de los grandes cambios producidos por la industrialización, si antes elaboraban vasijas de transporte y almacenamiento (cántaros, tinajas, etc.), ahora producen cerámicas decorativas y exquisitas réplicas de piezas inspiradas en objetos históricos, sobre todo la cerámica pintada ibérica.

Su relación con el torno y el pincel es estrecha e innegable. Sin embargo, los Bellón conocen muy bien el mundo de la cerámica prehistórica hecha a mano. En este campo, destaca su colaboración con la Universidad Autónoma de Barcelona en la musealización del yacimiento argárico de La Bastida (Totana, Murica). Para ayudar al visitante a imaginar y entender el modo de vida de esta sociedad de la Edad del Bronce, producen las réplicas de las imponentes urnas cerámicas que servían tanto de vasijas de almacenamiento como de contenedores funerarios, que destacan en el yacimiento donde fueron instaladas.

Tal vez por su relación cercana con la materia, la familia Bellón explora más dimensiones de su oficio. La colaboración con especialistas en estudios de arqueología experimental ha ayudado a demostrar de manera científica que, más allá de la cocción, el fuego puede alterar completamente la coloración original de las cerámicas que las arqueólogas y arqueólogos descubren en sus excavaciones.