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Instantáneas del ayer

La Bastida es uno de los primeros yacimientos de la Edad del Bronce excavado y dado a conocer internacionalmente. Corría el año 1869 cuando el ingeniero de caminos Rogelio de Inchaurrandieta, informado por un campesino, excavó con el concurso de 18 jornaleros. En tan sólo tres días descubrió una veintena de tumbas y realizó observaciones interesantes a partir de los hallazgos. Además, se preocupó por divulgarlos y publicó un artículo en las actas del Congreso Internacional de Antropología y Arqueología Prehistórica de Copenhague, celebrado en 1870.

Esos inicios prometedores sirvieron para que La Bastida fuese siempre tenida en cuenta, pero no bastaron para asentar una investigación duradera y profunda. La lista de arqueólogos que ha trabajado aquí es muy amplia. Luis Siret, figura capital en la Prehistoria del sureste, y su capataz Pedro Flores excavaron a finales de 1886. Juan Cuadrado, el primer director del Museo Arqueológico de Almería, lo hizo al menos en dos ocasiones, a finales de la década de 1920 y durante la Guerra Civil. En plena posguerra, entre 1944 y 1950, el yacimiento fue objeto de cuatro campañas a cargo del Seminario de Historia Primitiva del Hombre de la Universidad de Madrid, dirigido por Julio Martínez Santa-Olalla. De estos trabajos procede la mayor cantidad de información disponible hasta el inicio del “Proyecto Bastida”.

Vista de La Bastida desde el Cabezo Gordo (1944)

Y llegó la desidia…

A partir de 1950 se abre una larga etapa caracterizada por el abandono institucional y por los daños infligidos por excavadores clandestinos e, incomprensiblemente, por varias obras públicas. Las actuaciones incontroladas vienen de lejos. Hay noticias de que La Bastida era el objetivo de “buscadores de tesoros” desde antes incluso de la excavación de Inchaurrandieta. A caballo de los siglos XIX y XX fue también el escenario de la historia de saqueos y estafas protagonizada por “El Corro” y “El Rosao”. Y, en fin, como las numerosas “toperas” (hoyos dejados por las excavaciones ilegales) atestiguan, uno de los lugares predilectos de la rebusca clandestina al menos hasta finales del pasado siglo.

Pese a todo, aún es más llamativa la destrucción casi completa de la cima y la ladera norte, a causa de los aterrazamientos de una repoblación forestal promovida por el ICONA. Resulta incomprensible que en la década de 1970, cuando se sabía de sobra que La Bastida era un yacimiento de primer orden, la maquinaria pesada irrumpiese sin obstáculos.

Y volvió la esperanza…

Hace poco más de diez años, el Gobierno de la Región de Murcia mostró un claro interés por proteger el yacimiento, y promovió trabajos de consolidación y documentación a cargo de las empresas Arqueotec y ArqueoWeb. Posiblemente arraigó entonces una nueva sensibilidad que sentó las condiciones favorables para el arranque del “Proyecto Bastida” en 2008.

Vista de Lébor desde las excavaciones en

Vista de Lébor desde las excavaciones en”Piedemonte” (1944)

Urna funeraria

Urna funeraria

Urna funeraria y cista.

Urna funeraria y cista.

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