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Tras las inhumaciones colectivas, siempre fuera de poblado, del período calcolítico, la sociedad argárica cambia radicalmente el panorama funerario enterrando a los suyos bajo sus casas, en tumbas individuales y dobles.

Tras las inhumaciones colectivas, siempre fuera de poblado, del período calcolítico, la sociedad argárica cambia radicalmente el panorama funerario enterrando a los suyos bajo sus casas, en tumbas individuales y dobles.

Lo normal es que las tumbas dobles de adultos combinen un hombre y una mujer y casi siempre, de distintas generaciones. Esto último cuestiona que se tratase de cónyuges puesto que posiblemente ni siquiera se conocerían. En la tumba 18 de La Bastida, esta circunstancia no se dio en absoluto. Se trata de una tumba doble con dos hombres de entre 22 y 25 años de la misma generación.

Lo normal es que las tumbas dobles de adultos combinen un hombre y una mujer y casi siempre, de distintas generaciones. Esto último cuestiona que se tratase de cónyuges puesto que posiblemente ni siquiera se conocerían. En la tumba 18 de La Bastida, esta circunstancia no se dio en absoluto. Se trata de una tumba doble con dos hombres de entre 22 y 25 años de la misma generación.

Las ofrendas eran destacables: un hacha y un puñal de cobre, un pendiente de plata, una olla, un cuenco lleno de cebada y porciones de ovicáprido y bovino. Si bien no eran de la élite, eran gente de clase pudiente.

Las ofrendas eran destacables: un hacha y un puñal de cobre, un pendiente de plata, una olla, un cuenco lleno de cebada y porciones de ovicáprido y bovino. Si bien no eran de la élite, eran gente de clase pudiente.

Este es el cuenco (Forma 2) recuperado del interior de la Tumba 18, aun con sedimento y colmatación de tierra en su interior a la izquierda; una vez vaciado al centro y, finalmente, a la derecha, algunos de los restos carbonizados de cebada vestida que contenía.

Este es el cuenco (Forma 2) recuperado del interior de la Tumba 18, aun con sedimento y colmatación de tierra en su interior a la izquierda; una vez vaciado al centro y, finalmente, a la derecha, algunos de los restos carbonizados de cebada vestida que contenía.

En la misma habitación que la tumba 18, la tumba 21 también se tornó peculiar.  En el interior de la urna yacía el esqueleto de una mujer fallecida en torno a los 30 años, acompañada de un ajuar destacable.

En la misma habitación que la tumba 18, la tumba 21 también se tornó peculiar.  En el interior de la urna yacía el esqueleto de una mujer fallecida en torno a los 30 años, acompañada de un ajuar destacable.

Los restos se conservaban en condiciones óptimas, por lo que decidimos trasladar la tumba, en su estado original, directamente, al laboratorio para trabajar en su consolidación y musealización.

Los restos se conservaban en condiciones óptimas, por lo que decidimos trasladar la tumba, en su estado original, directamente, al laboratorio para trabajar en su consolidación y musealización.

El ajuar de la tumba 21 lo componían un cuchillo y punzón de cobre, un collar, una olla, un vaso y una copa de cerámica y una porción de cordero o cabrito.

El ajuar de la tumba 21 lo componían un cuchillo y punzón de cobre, un collar, una olla, un vaso y una copa de cerámica y una porción de cordero o cabrito.

Precisamente entre las tumbas 18 y 21 apareció una nueva sorpresa: un cenotafio (del griego kenos cuyo significado es ‘vacío’ y taphos que significa ‘tumba’). Un conjunto funerario que reunia todas las características de una inhumación infantil, pero que, para nuestra sorpresa, una vez excavada, no contenía restos humanos. Eso sí, el ajuar era también de alguien

Precisamente entre las tumbas 18 y 21 apareció una nueva sorpresa: un cenotafio (del griego kenos cuyo significado es ‘vacío’ y taphos que significa ‘tumba’). Un conjunto funerario que reunia todas las características de una inhumación infantil, pero que, para nuestra sorpresa, una vez excavada, no contenía restos humanos. Eso sí, el ajuar era también de alguien “acomodado”, un varón, pues entre las ofrendas fue recuperada un hacha, ajuar exclusivamente destinado a los hombres.

Ajuar funerario del cenotafio localizado en la habitación H3: copa (forma 7), olla carenada (forma 5) , hacha y pata de ovicáprido.

Ajuar funerario del cenotafio localizado en la habitación H3: copa (forma 7), olla carenada (forma 5) , hacha y pata de ovicáprido.

En la misma cima de La Bastida aparecieron, en una cista de mampostería, los restos de una mujer de unos 45 años y, como cabía esperar, perteneciente a una clase pudiente. Prueba de ello es el ajuar funerario que la acompañaba, entre lo que se destacó un recipiente cerámico de la

En la misma cima de La Bastida aparecieron, en una cista de mampostería, los restos de una mujer de unos 45 años y, como cabía esperar, perteneciente a una clase pudiente. Prueba de ello es el ajuar funerario que la acompañaba, entre lo que se destacó un recipiente cerámico de la “Forma 6”, una pieza enormemente excepcional.

Su ajuar funerario estaba compuesto por la clásica combinación, entre las mujeres de clase media-alta, de puñal y punzón de cobre. Así mismo, portaba una vasija de la

Su ajuar funerario estaba compuesto por la clásica combinación, entre las mujeres de clase media-alta, de puñal y punzón de cobre. Así mismo, portaba una vasija de la “Forma 6”,  exclusiva de la élite argárica y, en cuyo interior, posteriormente en el laboratorio, se pudo determinar que contenía carne y vegetales macerados con miel. Justo a su lado había un vasito carenado de “Forma 5” que posiblemente se usaba para extraer y repartir o consumir directamente el contenido de la vasija mayor. Finalmente destacan dos dientes de tiburón, presumiblemente llevados como adorno.

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