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A vista de Drone

La Almoloya parece navegar en ese encrespado mar de pinos reforestados que comenzaron a expandirse de la mano de Codorniú, a finales del siglo XIX. En tiempos argáricos había pinos, y los usaban para la construcción y la combustión pero en modo alguno llegaron a colonizar el paisaje tal y como lo reconocemos hoy en estas vistas y otros muchos parajes de la región. Para acercarnos al verdadero paisaje en el que habitaron las gentes argáricas tenemos que despejar esta cantidad homogénea con un mismo verde y añadir enebros, encinas y más especies arbóreas que convivían con un sotobosque de romeros, malvas, tomillo y bojas

La Almoloya desde el cielo parece un barco navegando con rumbo norte. Es el único testigo de las calizas bioclásticas que en el mioceno dominaron este territorio y luego se hundieron. De este modo, la privilegiaron con hermosas y amplias vistas que abarcan unos 1.000km2, territorio que equivale a casi el 10% de la actual Región de Murcia. Al fondo se ven los municipios de Pliego y Mula.

La Almoloya desde el cielo parece un barco navegando con rumbo norte. Es el único testigo de las calizas bioclásticas que en el mioceno dominaron este territorio y luego se hundieron. De este modo, la privilegiaron con hermosas y amplias vistas que abarcan unos 1.000km2, territorio que equivale a casi el 10% de la actual Región de Murcia. Al fondo se ven los municipios de Pliego y Mula.

A lo lejos de estas vistas, hacia el Noroeste, llegamos a divisar las cuencas de los ríos Mula y Pliego.

A lo lejos de estas vistas, hacia el Noroeste, llegamos a divisar las cuencas de los ríos Mula y Pliego.

Hacemos un giro abrupto de 180º para apreciar la imponente Sierra Espuña que se alza a sus espaldas. La Almoloya es un cerro de 85 m de largo y 35 de ancho máximo, que parece en esta perspectiva, extraño y pequeño.

Hacemos un giro abrupto de 180º para apreciar la imponente Sierra Espuña que se alza a sus espaldas. La Almoloya es un cerro de 85 m de largo y 35 de ancho máximo, que parece en esta perspectiva, extraño y pequeño.

Desde el Sur los cerros de formaciones antiguas dejan ver una segunda línea de montañas que surcan escalonadas el valle. A la derecha, el pantano de Pliego y, a la izquierda, el paraje del Sangrador de las Anguilas.

Desde el Sur los cerros de formaciones antiguas dejan ver una segunda línea de montañas que surcan escalonadas el valle. A la derecha, el pantano de Pliego y, a la izquierda, el paraje del Sangrador de las Anguilas.

Estribaciones montañosas surcan escalonadas el valle recortando el horizonte.

Estribaciones montañosas surcan escalonadas el valle recortando el horizonte.

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