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Quiénes son esas gentes ahí enterradas es más fácil de responder si tuviéramos la certeza de que representan a los que se esperaría encontrar en una población normal que habita en esos metros cuadrados. La senda de la demografía discurre por terrenos escarpados, por tanto, la miraremos desde la distancia ya que sólo pueden transitarla las personas adiestradas para trepar por estas peligrosas sendas. Llevamos excavadas en La Almoloya 76 tumbas, entre individuales, dobles y cenotafios (símbolos de muerte que representan tumbas sin humanos dentro) con un total de 86 individuos. Entre ellos, 55 son adultos 33 mujeres y 22 varones, le siguen en número, 28 infantiles, la mayoría de la fase reciente, y tan sólo hay 1 adolescente. Este último dato es una buena noticia de frescura poblacional; en esas edades mueren muy pocos.

Sortear el gran escarpado de esta senda supone contestar si los que están representan a todos los que correspondería encontrar por generación. Lo dicho, este es un terreno difícil que requiere herramientas conceptuales y técnicas para ascender hacia la comprensión de los habitantes de La Almoloya.

En La Almoloya las cistas están de moda. Las lajas las extraen del sustrato calcáreo del cerro pero… ¡pesan un quintal! Las desbastan, pero de una manera tosca, y suelen completar las lajas con mampuestos en las esquinas. Además, encontramos aquí combinaciones insólitas que requieren más elaboración: urnas dentro de cistas e incluso un ataúd de madera dentro de una gran cista, como es el caso de la tumba doble de AY24.

En La Almoloya las cistas están de moda. Las lajas las extraen del sustrato calcáreo del cerro pero… ¡pesan un quintal! Las desbastan, pero de una manera tosca, y suelen completar las lajas con mampuestos en las esquinas. Además, encontramos aquí combinaciones insólitas que requieren más elaboración: urnas dentro de cistas e incluso un ataúd de madera dentro de una gran cista, como es el caso de la tumba doble de AY24.

En esta sucesión se aprecia el cuidado en la construcción del contenedor y las lajas utilizadas a modo de cuñas que terminan formando una cista romboidal.

En esta sucesión se aprecia el cuidado en la construcción del contenedor y las lajas utilizadas a modo de cuñas que terminan formando una cista romboidal.

En La Bastida, son más pulidos en la hechura de las cistas pero porque pueden. Trabajan generalmente el yeso que consiguen precisamente en unos afloramientos en los terrenos de Tira del Lienzo. Es más fácil modelar esta materia pétrea para construir cajones de lajas que encajan a la perfección y que incluyen también una laja en la base. En La Almoloya las cistas se caracterizan por no tener laja basal sino, a lo sumo, un preparado de piso, una base de madera en otras y, a veces algunas piedras rodeando el interior.

En La Bastida, son más pulidos en la hechura de las cistas pero porque pueden. Trabajan generalmente el yeso que consiguen precisamente en unos afloramientos en los terrenos de Tira del Lienzo. Es más fácil modelar esta materia pétrea para construir cajones de lajas que encajan a la perfección y que incluyen también una laja en la base. En La Almoloya las cistas se caracterizan por no tener laja basal sino, a lo sumo, un preparado de piso, una base de madera en otras y, a veces algunas piedras rodeando el interior.

Las grandes urnas como contenedores de adultos son la minoría y, sin embargo, la mayoría en La Bastida. Que las personas más ricas de La Almoloya hayan sido enterradas dentro de una urna le otorga un valor añadido a este tipo de contenedor. Es difícil construir una urna de grandes dimensiones hecha a mano; y que la amorticen, sin roturas, como contenedor funerario, tiene su qué. Y ese qué lo registramos sólo en cuatro casos de setenta y seis tumbas y solo en uno de ellos, es una tumba doble, cómo no, AY38.  Comprobamos después que esta urna, como era de esperar, tenía la mejor calidad de factura en su categoría.

Las grandes urnas como contenedores de adultos son la minoría y, sin embargo, la mayoría en La Bastida. Que las personas más ricas de La Almoloya hayan sido enterradas dentro de una urna le otorga un valor añadido a este tipo de contenedor. Es difícil construir una urna de grandes dimensiones hecha a mano; y que la amorticen, sin roturas, como contenedor funerario, tiene su qué. Y ese qué lo registramos sólo en cuatro casos de setenta y seis tumbas y solo en uno de ellos, es una tumba doble, cómo no, AY38.  Comprobamos después que esta urna, como era de esperar, tenía la mejor calidad de factura en su categoría.

Una de las cualidades, no exclusivas de los argáricos pero que también les es propio, es que entierran a sus muertos en tumbas individuales o, a lo sumo, dobles. Los casos de tres o más son tan excepcionales, y siempre en zona frontera, que no merecen más que esta mención. Rescatemos lo importante y más intrigante: ¿por qué sólo, y no más, de dos enterramientos en una misma tumba? ¿A qué responde? ¿Y qué los vincula? Sabemos que el sexo es determinante; si hay un hombre primero, después podrá convivir en esa casa de muerte, una mujer; y viceversa. Otra regla es que nunca un infantil será el primer enterrado si está en una tumba con un adulto. Esto sugiere planificación y elección de las dimensiones del contenedor, pero no resuelve la gran pregunta de ¿qué es lo que vincula a esas dos personas enterradas juntas? La tercera y última combinación es la de dos enterramientos infantiles. En La Almoloya, por el momento sólo tenemos un caso, AY30.

Una de las cualidades, no exclusivas de los argáricos pero que también les es propio, es que entierran a sus muertos en tumbas individuales o, a lo sumo, dobles. Los casos de tres o más son tan excepcionales, y siempre en zona frontera, que no merecen más que esta mención. Rescatemos lo importante y más intrigante: ¿por qué sólo, y no más, de dos enterramientos en una misma tumba? ¿A qué responde? ¿Y qué los vincula? Sabemos que el sexo es determinante; si hay un hombre primero, después podrá convivir en esa casa de muerte, una mujer; y viceversa. Otra regla es que nunca un infantil será el primer enterrado si está en una tumba con un adulto. Esto sugiere planificación y elección de las dimensiones del contenedor, pero no resuelve la gran pregunta de ¿qué es lo que vincula a esas dos personas enterradas juntas? La tercera y última combinación es la de dos enterramientos infantiles. En La Almoloya, por el momento sólo tenemos un caso, AY30.

Hay tumbas dobles sobre las cuales ha pasado el suficiente tiempo como para que la primera persona inhumada estuviera en estado esquelético. ¿Os dais cuenta que quien yacía allí hace no se sabe –aún—cuánto tiempo, volvió a tener vida en el recuerdo social cuando se abrió su tumba, hasta ese momento en silencio de muerte,  para enterrar a la última fallecida? ¿Qué tan importante es esta primera persona? En La Almoloya, siguiendo este criterio, son más importantes los hombres, en La Bastida, las mujeres.

Hay tumbas dobles sobre las cuales ha pasado el suficiente tiempo como para que la primera persona inhumada estuviera en estado esquelético. ¿Os dais cuenta que quien yacía allí hace no se sabe –aún—cuánto tiempo, volvió a tener vida en el recuerdo social cuando se abrió su tumba, hasta ese momento en silencio de muerte,  para enterrar a la última fallecida? ¿Qué tan importante es esta primera persona? En La Almoloya, siguiendo este criterio, son más importantes los hombres, en La Bastida, las mujeres.

Ella es una de las privilegiadas con enterramiento en una gran urna, y es anciana. Aunque las tumbas dobles aquí son inauguradas por los hombres, lo que les asegura ese doble valor social mencionado antes, en tumbas individuales predominan las mujeres. Parece que ellas tienen más tiempo de liturgia funeraria que ellos, que el recuerdo de su existencia importa más ¿por qué será? Alguna sospecha tenemos.

Ella es una de las privilegiadas con enterramiento en una gran urna, y es anciana. Aunque las tumbas dobles aquí son inauguradas por los hombres, lo que les asegura ese doble valor social mencionado antes, en tumbas individuales predominan las mujeres. Parece que ellas tienen más tiempo de liturgia funeraria que ellos, que el recuerdo de su existencia importa más ¿por qué será? Alguna sospecha tenemos.

Reconocen que el futuro de la comunidad está en ellas, las madres. AY21 fue una mujer que murió ejerciendo de madre.
Después de parir murió, lo atestigua el esqueleto completo del recién nacido que la acompaña, colocado en su regazo. Ella es antigua, su vida transcurrió  en la Fase II de este poblado. Fue la primera pero no la única que encontramos. En la Gran Sala, ya sabéis que destacaba el enterramiento de otra madre, AY3, que murió durante el parto, y en las peores condiciones imaginables.

Reconocen que el futuro de la comunidad está en ellas, las madres. AY21 fue una mujer que murió ejerciendo de madre.

Después de parir murió, lo atestigua el esqueleto completo del recién nacido que la acompaña, colocado en su regazo. Ella es antigua, su vida transcurrió  en la Fase II de este poblado. Fue la primera pero no la única que encontramos. En la Gran Sala, ya sabéis que destacaba el enterramiento de otra madre, AY3, que murió durante el parto, y en las peores condiciones imaginables.

El tercer caso lo encontramos en una habitación del Complejo habitacional 3 donde ofrecieron también enterramiento a una mujer mayor de 35 años que falleció cuando llevaba 32 semanas de gestación. Las tres habían sido madres antes, lo cuentan con claridad varias señales en sus caderas. Las tres fueron enterradas en dignos contenedores funerarios con espacio y usando un buen espacio de la habitación para colocar las tumbas, incluso AY36, esta mujer embarazada que pertenecía a la categoría social más baja. Hay indicios pues, para pensar que la maternidad ocupaba un lugar destacado en el sistema de valores de esta comunidad y que las muertes sobrevenidas de madre y criatura cuando se esperaba una nueva vida les conmocionaba porque significaba una pérdida social y así lo dejaron reflejado en estas tumbas.

El tercer caso lo encontramos en una habitación del Complejo habitacional 3 donde ofrecieron también enterramiento a una mujer mayor de 35 años que falleció cuando llevaba 32 semanas de gestación. Las tres habían sido madres antes, lo cuentan con claridad varias señales en sus caderas. Las tres fueron enterradas en dignos contenedores funerarios con espacio y usando un buen espacio de la habitación para colocar las tumbas, incluso AY36, esta mujer embarazada que pertenecía a la categoría social más baja. Hay indicios pues, para pensar que la maternidad ocupaba un lugar destacado en el sistema de valores de esta comunidad y que las muertes sobrevenidas de madre y criatura cuando se esperaba una nueva vida les conmocionaba porque significaba una pérdida social y así lo dejaron reflejado en estas tumbas.

La muerte se cierne sobre la vida argárica. La metáfora queda sugerida por la abundancia de tumbas infantiles que encontramos en el momento de apogeo y declive de esta sociedad. ¿Qué representan estos infantiles en ese momento cuando antes eran funerariamente irrelevantes? Sí, otro dato más para pensar que las tumbas no expresan simplemente los enterramientos de las gentes que murieron en el poblado, sino algo más, bastante más sobre la vida de la comunidad y el uso de las tumbas como representación y no meros testimonios de que la vida conlleva muerte.

La muerte se cierne sobre la vida argárica. La metáfora queda sugerida por la abundancia de tumbas infantiles que encontramos en el momento de apogeo y declive de esta sociedad. ¿Qué representan estos infantiles en ese momento cuando antes eran funerariamente irrelevantes? Sí, otro dato más para pensar que las tumbas no expresan simplemente los enterramientos de las gentes que murieron en el poblado, sino algo más, bastante más sobre la vida de la comunidad y el uso de las tumbas como representación y no meros testimonios de que la vida conlleva muerte.