Google Translate:
 

El agua es el sustento imprescindible de la vida; podemos no comer durante días pero sin agua morimos. Tener acceso a las fuentes de agua es primordial para cualquier comunidad. En el entorno cercano a La Almoloya los manantiales de Fuente Higuera, La Portuguesa y Las Anguilas pudieron ser los lugares de abastecimiento, sin embargo, la presencia de una cisterna en el poblado, además de representar una joya arqueológica, porque los «artefactos del agua» son muy difíciles de registrar en prehistoria, nos obliga a formularnos nuevas preguntas, y a abrir nuevos caminos: ¿quiénes gestionan el agua acopiada en el centro del poblado?, ¿cuál era el uso que le daban?, ¿se esperaba pasivamente a que el agua de las lluvias la llenaran o las gentes de aquí iban a los manantiales cercanos a buscar el agua que luego verterían aquí?

Esta cisterna abre un mundo de posibilidades para diagnosticar la tecnología empleada y las estrategias de distribución. Aporta además, nuevos elementos al ya conocido debate acerca de hasta qué punto la gestión del agua está directamente vinculada con una formación económico social determinada, concretamente con una sociedad estatal.

En sus comienzos, cuando se definió esta estructura curva rápidamente los que estaban excavando nos enviaron un whatsapp colectivo diciendo: ¡cisterna! El escepticismo y la prudencia que otorga la distancia hizo que uno del equipo escribiera: ¿qué hace una cisterna allí arriba? Lo “lógico” es que estuviera abajo, en un lugar estratégico de la ladera Este para recoger el agua de las lluvias, no ahí, prácticamente en el centro de la meseta, y cerca de la entrada. La realidad enseñó que esa intuición primera había sido certera.

En sus comienzos, cuando se definió esta estructura curva rápidamente los que estaban excavando nos enviaron un whatsapp colectivo diciendo: ¡cisterna! El escepticismo y la prudencia que otorga la distancia hizo que uno del equipo escribiera: ¿qué hace una cisterna allí arriba? Lo “lógico” es que estuviera abajo, en un lugar estratégico de la ladera Este para recoger el agua de las lluvias, no ahí, prácticamente en el centro de la meseta, y cerca de la entrada. La realidad enseñó que esa intuición primera había sido certera.

Efectivamente, esta estructura oblonga y con forma de cono invertido y truncado en la punta, había sido construida sobre un sector plano de la superficie calcárea del cerro con la función de contener agua; hasta 12.000 litros. Poca cantidad si la comparamos con la balsa de La Bastida que en sus inicios podía acopiar hasta 300.000 litros de agua, pero es que allí vivían más de 1000 habitantes y aquí, en este momento de esplendor, a lo sumo llegaron a convivir unas 250 personas.

Efectivamente, esta estructura oblonga y con forma de cono invertido y truncado en la punta, había sido construida sobre un sector plano de la superficie calcárea del cerro con la función de contener agua; hasta 12.000 litros. Poca cantidad si la comparamos con la balsa de La Bastida que en sus inicios podía acopiar hasta 300.000 litros de agua, pero es que allí vivían más de 1000 habitantes y aquí, en este momento de esplendor, a lo sumo llegaron a convivir unas 250 personas.

En un sector de la cisterna se conservaban aún las margas amarillas que utilizaron como impermeabilizante.

En un sector de la cisterna se conservaban aún las margas amarillas que utilizaron como impermeabilizante.

En los últimos tiempos la cisterna dejó de utilizarse como tal y pasó a cumplir la función de vertedero donde abundaban cereales carbonizados junto a restos de fauna no quemada y escombros.

En los últimos tiempos la cisterna dejó de utilizarse como tal y pasó a cumplir la función de vertedero donde abundaban cereales carbonizados junto a restos de fauna no quemada y escombros.

TAGS: ,