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Codorniú es el hombre en primer plano, con barba blanca, sombrero de explorador y montando a caballo. Esta foto retrata la línea del cambio donde todavía se aprecia esa vegetación variada que da más cuenta de lo que pudo ser el paisaje argárico. Sin embargo aquí ya es más desértico de lo que en aquellos tiempos fue. Y los argáricos están involucrados en este cambio. Por ignorancia seguramente, pero su existencia continuada durante seiscientos cincuenta años explotando el mismo territorio tuvo bastante que ver con la desertificación de estos territorios.

Codorniú es el hombre en primer plano, con barba blanca, sombrero de explorador y montando a caballo. Esta foto retrata la línea del cambio donde todavía se aprecia esa vegetación variada que da más cuenta de lo que pudo ser el paisaje argárico. Sin embargo aquí ya es más desértico de lo que en aquellos tiempos fue. Y los argáricos están involucrados en este cambio. Por ignorancia seguramente, pero su existencia continuada durante seiscientos cincuenta años explotando el mismo territorio tuvo bastante que ver con la desertificación de estos territorios.

El cerro que estamos viendo aún no había sido tocado más allá de lo que llega el arado después que miles de años sepultaron la ciudad. Emeterio Cuadrado y Juan de la Cierva romperán el hermetismo del subsuelo haciendo aflorar tumbas y una casa que constatan había sufrido un incendio.

La secuencia de fotos  del presente vídeo señala, sin más, que la técnica de excavación de estos profesionales difería bien poco de la practicada por los expoliadores. El objetivo era extraer los objetos no contextualizarlos dentro de las capas de sucesos históricos que se fueron sellando por los abandonos intercalados de vida doméstica.

El cerro que estamos viendo aún no había sido tocado más allá de lo que llega el arado después que miles de años sepultaron la ciudad. Emeterio Cuadrado y Juan de la Cierva romperán el hermetismo del subsuelo haciendo aflorar tumbas y una casa que constatan había sufrido un incendio.

La secuencia de fotos  del presente vídeo señala, sin más, que la técnica de excavación de estos profesionales difería bien poco de la practicada por los expoliadores. El objetivo era extraer los objetos no contextualizarlos dentro de las capas de sucesos históricos que se fueron sellando por los abandonos intercalados de vida doméstica.

Una de las publicaciones en los periódicos de la época que se hizo eco de los hallazgos que encontraron Cuadrado y Juan de la Sierva. En el contexto de la época, donde las medidas de protección de yacimientos aún no estaban implantadas, estas noticias alimentaron la curiosidad de los buscadores dando comienzo así el empezose del acabose.

Una de las publicaciones en los periódicos de la época que se hizo eco de los hallazgos que encontraron Cuadrado y Juan de la Sierva. En el contexto de la época, donde las medidas de protección de yacimientos aún no estaban implantadas, estas noticias alimentaron la curiosidad de los buscadores dando comienzo así el empezose del acabose.

Apenas quitadas las matas que cubrían la superficie empezaron a aflorar los agujeros en todo el perímetro del cerro por el afán de extraer los objetos que guardaban las tumbas.

Apenas quitadas las matas que cubrían la superficie empezaron a aflorar los agujeros en todo el perímetro del cerro por el afán de extraer los objetos que guardaban las tumbas.

Como podéis apreciar en la planta (tras clicar sobre la imagen superior) se detectaron 90 de esos agujeros que llamamos “toperas” porque el resultado se parece a las madrigueras hechas por un topo. Las tumbas las encontraban generalmente excavando de frente, así accedían más rápidamente a las tumbas antiguas y se evitaban quitar dos metros de tierra; dos metros de cientos de años de historia… no lo olvidemos. Cada agujero representa al menos una vida argárica que ya no conoceremos.

Como podéis apreciar en la planta (tras clicar sobre la imagen superior) se detectaron 90 de esos agujeros que llamamos “toperas” porque el resultado se parece a las madrigueras hechas por un topo. Las tumbas las encontraban generalmente excavando de frente, así accedían más rápidamente a las tumbas antiguas y se evitaban quitar dos metros de tierra; dos metros de cientos de años de historia… no lo olvidemos. Cada agujero representa al menos una vida argárica que ya no conoceremos.

Desde arriba se ven con claridad las seis huellas de desgarro a las que se vio sometida esta habitación. Seis huellas de silencio. Tan sólo pudo hablarnos AY65, la tumba de un hombre maduro que salió incólume a estos actos de pasión inconscientes del perjuicio histórico que cometían.

Desde arriba se ven con claridad las seis huellas de desgarro a las que se vio sometida esta habitación. Seis huellas de silencio. Tan sólo pudo hablarnos AY65, la tumba de un hombre maduro que salió incólume a estos actos de pasión inconscientes del perjuicio histórico que cometían.

AY65, único testimonio que vincula una vida humana con este espacio que está rodeado de un forzado silencio.

AY65, único testimonio que vincula una vida humana con este espacio que está rodeado de un forzado silencio.

Su muerte está representada siguiendo el ritual argárico de envolver fuertemente el cuerpo en posición fetal con los objetos que le acompañaban juntos y cerca de la cabeza.

Su muerte está representada siguiendo el ritual argárico de envolver fuertemente el cuerpo en posición fetal con los objetos que le acompañaban juntos y cerca de la cabeza.

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